Slow Sex: Claves Para Disfrutar Al Máximo

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La tecnología, el estrés, la ansiedad, el ritmo de vida acelerado y el querer obtener información o resultados cuanto antes, hace que vivamos en un ritmo frenético, en el que lo único que nos importa es satisfacer nuestras necesidades cuanto antes, dejando a un lado el Slow Sex.

Por desgracia, esto también ha repercutido en el plano de las relaciones de pareja, donde la calidad ha quedado relegada a un segundo plano, primando la cantidad o la rapidez del encuentro. Además, caemos en un tópico constante que podríamos denominar “sota, caballo y rey. Siempre hacemos lo mismo cada vez que tenemos un encuentro sexual. No innovamos, no buscamos nada diferente, ni probamos o intentamos ampliar nuestra visión más allá de la conocida. Por si esto fuera poco, la finalidad de tener relaciones sexuales se centra en alcanzar el orgasmo, en lugar de en disfrutar del placer que generan todas las sensaciones.

Con el objetivo de acabar con esta cultura del “fast sex”, la escritora Diana Richardson publicó en 2012 un libro titulado Slow Sex, sexo sin prisas: sensualidad consciente para una sexualidad plena y sostenida.  En él reconoce que una experiencia orgásmica y breve puede ser satisfactoria, pero solo por un momento. Si esto se repite a lo largo del tiempo termina convirtiéndose en una actividad rutinaria, mecánica que no tiene nada de innovador ni de pasional.

Así que el Slow Sex lo que busca es que las parejas redescubran sus cuerpos, aumenten su deseo sexual, mejoren su intimidad y vuelvan a reavivar esa llama de la pasión que parece olvidada. A continuación te contaré una serie de pasos que puedes poner en práctica con tu pareja para comenzar a iniciarte en este proceso tan enriquecedor.

Claves principales del Slow Sex

1. El ambiente adecuado

A lo largo del tiempo las parejas suelen ir perdiendo un lugar de intimidad, sobre todo con la llegada de los hijos. Por eso mismo es conveniente que un fin de semana os escapéis dejando a los pequeños al cuidado de alguien. La intimidad hay que cuidarla para que la llama de la pasión no se disperse.

El ambiente del que dispongáis debe tener todo lo necesario para estimular los 5 sentidos. Podéis poner un poco de incienso o una música relajante. Disponer de un par de antifaces por si en algún momento queréis disfrutar de esta forma. Unos bombones, un buen vino también pueden ser una gran opción. Incluso unas velas aromáticas, de las que se convierten en aceite cuando se derraman encima del cuerpo de la pareja.

2. El sexo consciente

Desde el primer momento en el que entras en contacto visual con tu pareja deja de pensar en otros temas. Olvida los problemas del trabajo. Las clases del niño. Si has tenido una discusión con alguien querido. Piensa solamente en el “aquí y ahora”, en esa mirada, en ese momento. No realices ningún movimiento de forma mecánica, piénsalo y siéntelo. Cuando tu pareja te acaricie nota cada roce, cada contacto y tú realiza lo mismo.

El sexo consciente va un paso más allá de nuestra realidad. Estamos acostumbrados a automatizar todo lo que nos rodea por lo que implicará que nos esforcemos por mantener la atención en todo momento. El quitar cada prenda de ropa y realizar cada caricia de esta forma abrirá vuestros sentidos.

3. Intimidad y confianza

El Slow Sex implica una aproximación espiritual y física hacia la otra persona. Dejáis a un lado el mundo que os rodea y os introducís, por un tiempo, en un mundo vuestro. A medida que vuestras miradas se crucen iréis notando como la intimidad crece.

Es necesario contar con un nivel de confianza elevado para realizar esta práctica ya que puede resultar muy intensa. Os centraréis en vuestras respiraciones, notaréis cómo el aire entra en vuestros pulmones y sale, cómo os mira la otra persona, cómo os acaricia – en dónde lo hace, la forma de hacerlo. Después de practicar este sexo consciente, vuestra relación mejorará notablemente.

4. Dejad a un lado el lenguaje

Otra cosa a la que estamos muy acostumbrados es a hablar. Hablamos a todas horas, ya sea a través de mensajes de texto, de emails, por teléfono, en persona… En el slow sex es aconsejable dejarlo a un lado, dejando que los cuerpos se expresen de forma libre y sabia, sin intenciones.

A medida que vuestros cuerpos se vayan comunicando, sin que el habla intervenga, notaréis una comunicación más fluida e intensa. Todas las caricias y roces tendrán un sentido y un significado.

5. Pasión y armonía

A partir de este momento no será necesaria ninguna instrucción, solo dejad que los cuerpos se armonicen y realicen los movimientos que surjan con naturalidad. La excitación irá en aumento y con ella la pasión, volviendo a revivir y a recobrar el nivel que había perdido durante un tiempo. Así que ¡saca tu lado más Chic y anímate a probarlo!

Raquel Graña

Soy psicóloga, sexóloga y coach educativa. Trabajo en diferentes medios de comunicación como Muy Interesante, Mía o Marie Claire. Colaboro de experta en sexualidad en Ser Padres, Mujer Hoy y ATresMedia. Me gustan los cafés a media mañana, me apasionan los animales, especialmente los gatos y soy fiel defensora de la libertad de expresión. Mi página web: www.intimasconexiones.com

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